La ciudad de Lalibela

La ciudad de Lalibela

En lo alto de las montañas al norte de Etiopía yace la ciudad de Lalibela, cada año decenas de miles de peregrinos hacen un largo viaje hasta aquí, a pesar de su remota ubicación para visitar siete de los lugares sagrados más extraños de la tierra. Lalibela es desde el siglo XII la auténtica capital santa de la religión ortodoxa etíope, es como su nueva Jerusalén, es uno de los sitios más misteriosos de África y único en el mundo.

Pero fue el sueño de un rey llamado Lalibela, que reino históricamente desde el 1185 a 1210 y que luego sería canonizado por la iglesia ortodoxa, dicen que tuvo un sueño y que los Angeles le ayudarían a construir una ciudad como nunca se habría visto otra igual, una ciudad que emulara a Jerusalén a base de esculpir las montañas, así hasta once Iglesias.

Cada una de las once Iglesias de Lalibela, fue arduamente tallada a mano y desde el exterior como enormes esculturas. El complejo también incluye un extenso sistema de túneles y catacumbas, todos tallados en la roca viva de arriba abajo como San Jorge (en forma de cruz). Entre trincheras serpentean los vericuetos que llevan a las restantes Iglesias, y de repente patios que se elevan horadados e intercomunicados por un laberinto de pasadizos como los que llevan al templo del Gólgota en el grupo norte, o como los fosos sobre los que se alzan las iglesias gemelas de San Rafael y San Gabriel.

Lalibela quiso que cada piedra de su ciudad fuera tan sagrada como las de Jerusalén, incluso que fuera sagrada cualquier grieta, hueco o cueva. Hay ermitaños y mendigos que viven en nichos, huesos vivos y huesos de peregrinos muertos en los siglos, hasta Lalibela quiso ser enterrado en lo más profundo de una de ellas.

¿Quién fue Lalibela y su revelación divina en un sueño?

Lalibela fue un rey etíope del siglo XIII cuyo nombre significa “aquel cuya soberanía es reconocida por las abejas”. Su madre le puso este nombre como señal profética de su futuro reinado pues, nada más nacer, un enjambre de abejas le rodearon para protegerlo. Con este precedente es comprensible que su hermanastro Kedus Harbe, quien reinaba en Etiopía en aquel momento, no viese con buenos ojos a Lalibela.

Sin embargo, el joven Lalibela no estaba interesado en usurpar ningún reino. Su mayor deseo era abandonar el mundo retirándose como ermitaño a una zona montañosa de la parte septentrional de Etiopia. Allí fué dónde conoció a su futura esposa, Mesquel Kibra “Gloria de la Cruz”.

Después de contraer matrimonio deciden realizar juntos una peregrinación a Tierra Santa, en un momento de máxima beligerancia entre los cruzados católicos romanos y los sarracenos musulmanes.
A su regreso de Tierra Santa se encontró con que la mayor parte de la nobleza etíope había retirado el apoyo a su hermanastro y le solicitaban que asumiera el trono para mantener la estabilidad. Así, sin él quererlo, se cumplió la profecía que tanto temía su hermanastro y Lalibela fue entronizado como rey de los etíopes.
Como monarca eligió el nombre de Gebre Mesquel que significa Siervo de la Cruz. Tuvo un largo reinado el cual destacó por una gran generosidad hacía su pueblo y por abrazar una vida de austeridad y pobreza.

Es comprensible que Gebre Mesquel Lalibela sea un personaje de enorme importancia en la historia de Etiopía, del que se conservan recuerdos reales trenzados con leyendas que han ido surgiendo en torno a su carismática presencia. Por ejemplo, cuando en el año 1187 Jerusalén cayó en manos del sultán sarraceno Saladino, la cristiandad en cierto modo quedó huérfana al perder el acceso a sus raíces.

Reza la leyenda que, por aquel entonces, Gebre Mesquel Lalibela tuvo una revelación divina en la cual se le encomendaba la misión de construir una nueva Jerusalén a la que debería convertir en la capital de su reino.
Así comenzó la creación de los once templos de Lalibela y explica por qué parecen conformar una Jerusalén simbólica, que recorre los hechos más importantes de la Fe sucedidos en Tierra Santa. Por este motivo nos encontramos en Lalibela con zonas llamadas: La Casa de Belén, la Casa pretorial de Pilatos, la tumba de Adán, el huerto de Getsemaní , etc.

Este enorme proyecto fue realizado en la entonces capital del reino etíope, Roha, que posteriormente cambió su nombre por Lalibela en honor a este sorprendente rey. Tras su muerte, Lalibela fue enterrado en una de las iglesias que construyó, dónde permanece todavía en la actualidad. Se conserva como reliquia su mano en forma de cruz, ya que la Iglesia ortodoxa etíope le tiene reconocido como santo.

Para entender la magnitud del complejo os aconsejo hagáis un recorrido por las fotografías que he puesto.

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